Primavera en Berlín

Primavera en Berlín |  2010  |  Editorial Ex-Libris

Con la habitual calidez de la escritora, en esta novela se confrontan las incidencias de una mujer con los espacios y reflexiones de un marido que la acompaña y de un joven que, sin saberlo, altera  los márgenes de sus destinos. La intimidad de cada uno de los personajes se construye mediante descripciones que le dan al texto un carácter cinematográfico.

En la obra se enlazan con placidez la historia de los tres protagonistas, sin que ninguno de ellos sea capaz de escuchar las resonancias que su acción individual tiene sobre la existencia del otro. La memoria personal surge como el único acontecimiento posible en esta novela donde Gisela Cappellin devela vidas ocultas.

Entre los detalles de la edición encontramos, una vez más, el cuidadoso diseño de María Angélica Barreto, quien convierte este trabajo, junto a las otras publicaciones de la autora, en una preciada colección.

◊—◊—◊—◊—◊—◊—◊

Ver Primavera en Berlín: el repique de la vida
(Taller crítico por Roberto Lovera De-Sola y publicado originalmente en http://www.arteenlared.com)

Ver Presentación de Primavera en Berlín
(Texto leído por Ildemaro Torres en el bautizo de la novela Primavera en Berlín, y publicado posteriormente en el Papel Literario de El Nacional, el día 20/11/2010)

Ver invitación al Círculo de Lectura: Primavera en Berlín (Fundación Francisco Herrera Luque/Cultura Chacao)
(Encuentro realizado en la Sala Cabrujas de Chacao el día 1 de febrero de 2011)

§ 23 respuestas a Primavera en Berlín

  • Anchita Lovera dice:

    Lei tu libro, me encantó. Bien light. ¡Pobre Eloisa! Le hacía falta un poquito de picante a su vida. Jeje! Avísame cuando publiques otro. Saludos.

  • Chabela Santander  dice:

    Es difícil dar una opinión a alguien que escribe si uno
    no lo hace (por lo menos ficción). Lo primero que te debo decir es
    que me gusta tu ojo, llamo así a esa mirada para seleccionar un tema,
    situaciones, reflexiones, etc. Tu ojo es caraqueñiiiisimo y me
    encanta, se parece al mío; pero tengo que decir, en cuanto a esto,
    que La cena me pareció más rica en matices.
    La historia me gustó porque rasguña la psiquis femenina. De todos los
    personajes el más logrado fue el del actor y la reflexión sobre su
    optimismo es hermosa e inspiradora: “Disfrutaba del agua fresca sin
    percatarse del calor….”.
    Germán Antonio es algo plano por exceso de descripción, en los
    relatos cortos la síntesis descriptiva es importante, es preferible
    sugerir a decir, no llenarse de ripios, como decía Quiroga, se debe
    dejar mucho a la imaginación, es más lo que se oculta que lo que se
    dice y dices mucho para dejar en claro la posición social del
    personaje; esto trae como consecuencia que desacelera un poco el
    ritmo narrativo.
    Por otra parte pienso que tus dos relatos han debido crecer más,
    pareciera que te da miedo seguir y lanzarte a “estructurar” una novela
    más compleja, creo que le tienes algo de miedo a la arquitectura
    narrativa, tómate tu tiempo para la próxima y da el salto.
    Por último no dejes de escribir, tus obras revelan inteligencia y
    finura, no debes conformarte sólo con contar…. debes construir.
     
    P.D. No tienes que estar de acuerdo con esto, eso es lo maravilloso de
    la literatura, que casi siempre los críticos se equivocan….

  • Yoleida Rivas de Casal dice:

    Me complace poder escribirle y comentarle que me gusto mucho su novela, de fácil lectura muy descriptiva creo que me podia ver en la casona de German y Eloisa y en el cucurucho de mi coterraneo de Bachaquero, la forma de enlazar esas dos historias desde espacios tan distantes me mantuvo entretenida hasta terminar mi lectura. Por eso puedo decirle desde mi humilde opinión que logra usted, atrapar al lector con su novela, no puedo despedirme, sin antes felicitarla y decirle que siento pesar por Eliosa. Desde Maracaibo, Yoleida Rivas.

  • Hugo Hernández dice:

    “Vida hecha, historia escrita, destino inalterable”, imposibilidad de deshacer lo indestructible, de esconder lo indeleble, de renunciar a la estabilidad que le rodea, a la organización que la sostiene” Eloísa sabe de su relación cicatrizada por la irregularidad y el destiempo, tan hermosa como sufrida, queda marcada por esa necesidad de los grandes amores: el gozo y el sufrimiento. Sufre y miente? Ni juegos secretos ni aventuras intrascendentes, sino emergencia constante que la va a encerrar en terapia intensiva. Conoce los inconvenientes y las rutinas, pero también, los encantos incomparables de la seguridad de su vida, pero no quiere convertirse en la hermana de su marido, sabe que el futuro siempre es corto, breve y por eso es tan intenso en el amor. Y viaja. Sabe cómo desvanecer la amargura y crea una odisea de optimista resignación Posee el afán por viajar que es el mismo de su literatura, por conocer y crear. El viaje cambia a la gente el modo de ver y de sentir las cosas pero sobre todo, cambia la forma de pensar y de las preguntas que se hace. Es un viaje a su interior, a la diferencia, no es un viaje de Alicia subdesarrollada. Es original: crea lo inesperado a partir de lo existente. Piensa, luego insiste “y llora en silencio, porque no es primavera”.

  • Carlos Sandoval dice:

    Novela que narra la historia de una mujer, Eloísa, quien lleva una satisfactoria relación matrimonial con Germán Antonio, pero que tiene un desliz con un actor medio inculto, Alberto Luigi; situación que literalmente la enloquece. Este sería el argumento principal; las otras sub-tramas se refieren a la descripción de ciertos pasajes del mundo de la clase alta venezolana y a las difíciles condiciones de desarrollo (espirituales y materiales) de un chico maracucho de clase baja.

    El argumento principal luce débil debido a su moralista resolución: la enfermedad mental de Eloísa luego de entregarse en la parte de atrás de un vehículo a Luigi. Un cierre por completo sensiblero y con obvios ribetes de explicar la conducta de Eloísa desde una perspectiva, ya lo dije, moral: la mujer sucumbió a sus veleidades sexuales debido a una proclividad morbosa. Con honestidad, la pieza resulta una versión telenovelesca en clave de novela a las que nos acostumbró la industria de la sensiblería latinoamericana de la tevé: la señora de clase alta que se enamora (exagero, porque ello no llega a ocurrir) de un actor de medio pelo.

    Este affaire resulta, sea el momento de decirlo, inverosímil, sino absurdo: apenas el cruce de una mirada bastó para que la buena de Eloísa no dejara de pensar en aquel ejemplar masculino hasta cuando se le entrega en la incomodidad de un vehículo estacionado en un centro comercial. (El cruce de miradas y la observación de los músculos del chico por parte de la señora, debe acotarse.)

    Hay otras inverosimilitudes: 1) la vida inmaculada y sin tropiezos de Germán Antonio y la de sus hijos, 2) las seudos reflexiones sobre la soledad y la vida de Armando Luigi luego de la coyunda con Eloísa y de su desaparición (desaparición de la mujer, se entiende); 3) la providencial enfermedad mental de Eloísa (providencial porque de ese modo se justifica su error de acostarse con un desconocido); 4) el viaje a Berlín como remate y cierre de una débil y malograda tensión dramática.

    Hay, asimismo, otras debilidades: las descripciones acerca de la vida nocturna de Luigi (¿cuál es su función?), la numeración pormenorizada de los éxitos de Germán Antonio y que al final no constituyen, salvo un expediente de logros, ningún aporte a la historia, y las explicaciones sobre la dura superación de Luigi.

    En relación con la prosa, ésta resulta adecuada y limpia. La estructura, por igual, es conveniente.

    En conclusión, la novela no crea resonancias en el lector en virtud de su malograda historia.

  • M. Carolina Pietri dice:

    Acabo de terminar de leer tu libro. “Primavera en Berlin”. Te felicito, excelente. Mantienes al lector tan interesado en el tema, con tanta curiosidad que cuando no lees quieres regresar al libro y piensas en éste. El final es fenomenal, completamente inesperado y lleno de un profundo sentimiento.

  • Natalia Escobar dice:

    Me obligué en varias oportunidades a parar de leer, sentía que se me terminaba y cuando efectivamente terminé, me quede con una terrible sensación de nostalgia. Gracias, fue lindo, fue emocionante por momentos, lleno de imágenes bellísimas.

  • Anita Recao dice:

    Acabo de terminar de leer tu libro, lo hice en el vuelo Boston Atlanta. Me gustó mucho, más que gustarme, me conmovió; hasta el punto de salirme lágrimas. No se si son ideas mías, pero entre lineas percibía muchas situaciones, vestimentas, costumbres de nuestra familia. Me encantò como abordas la soledad, la conformidad y el dolor. Cuando lo terminé, sentí un vacío maluco, quería seguir leyendo.

  • Ilsa Marina dice:

    Comenzaré por decir que elogio tu estilo de escritura, pero más aún la sensibilidad que se expresa en cada una de sus líneas. No dudo entonces que tendrás un éxito asegurado en las obras que seguramente nos seguirás regalando.

    Hablemos de Alberto Luigi, de esa visión de un maracucho que no muchos conocen, y que tú de manera tan ajustada a la realidad has sabido describir, y es que para comenzar, es muy común escuchar que “maracucho bueno se muere chiquito” y hay quien responda “por eso emigré temprano”. Esto debido a esa fama de ser algo ordinarios, de creer que se las saben todas y de no ser muy delicados en su trato. Aún así considero injusta esa expresión y allí esta el protagonista de tu novela para demostrarlo.

    Si el ambiente es propicio y la compañía agradable, los temores, no se si complejos ó timidez se ponen a un lado, y como Alberto Luigi, dan rienda suelta a su personalidad alegre, ocurrente, con ese acento que le distingue, espontáneo, transparente, respetuoso, familiar, hospitalario, agradecido a todo lo que representa su origen, leal a sus valores, solidario, servicial, de mucha nobleza y calidad humana, todo dentro de una sencillez increíble para muchos, pues es claro que ese gentilicio zuliano tan marcado hace que también se muestren algo arrogantes y en consecuencia antipáticos..

    Luego entonces, no fue difícil para Eloisa sentirse conquistada por ese maracucho que la conectaba con esa parte alegre, jovial y divertida que en ella existía y que en la formalidad de su vida cotidiana, no encontraba espacio para ser expresada con naturalidad y espontaneidad.

    Dos corazones, dos soledades que se hicieron compañía y que dentro de toda una magia dieron paso a un romance de inolvidables recuerdos y de difícil comprensión para los mas cercanos…

    Si hablarle a Eloisa pudiera le diría que es la mente quien condena, pero es el corazón quien perdona, y en ese color violeta transmuta y libera toda causa de error, culpa u olvido..e impulsa a mostrar con renovada actitud su verdadera esencia que es amor, alegría, espontaneidad…

    Felicitaciones nuevamente… Un beso

    ILSA MARINA

  • Natalia Onetti Brugo dice:

    Me gustó mucho el libro.
    Los personajes súper bien caracterizados y las descripciones precisas y concisas.
    Lo que más me gustó es que el libro tiene un sabor optimista, los personajes a pesar de las dificultades muestran su lado positivo. Hoy en dia vende el drama y la tragedia y me gusta por eso. Te hace ver las cosas desde una perspectiva diferente, desde la mitad llena del vaso.
    Sin rencores, sin resentimientos, que son cosas que estan hoy a la orden del dia.
    Lo he saboreado este fin de semana largo aqui en Key Biscayne.

  • Grace Rodriguez dice:

    Me gusto mucho. A mi parecer ninguno tuvo la culpa de lo sucedido ya que Eloísa comienza a salir a la ciudad sola para buscar actividades que hacer en sus tiempos de ocio, ella se encuentra con el joven Alberto Luigui por casualidad no es algo que ella buscaba. Su relación con Germán Antonio es muy distinta ya que fue una relación racional, fue en una época en que su familia le parecía conveniente que ella contrajese matrimonio con él, porque le daría una estabilidad. Desde muy joven se dedico a su vida de esposa y madre, con el pasar del tiempo su marido se convirtió en su compañero y ambos se apoyaron, pero pienso que nunca hubo amor como tal.
    En cambio lo que le sucedió con Alberto Luigi fue una relación más emocional porque este joven hizo un cambio dentro de ella, sin darse cuenta le hacía falta estar con él para sentirse a gusto y pasar ratos cálidos.
    El final fue una de mis partes favoritas de todo el libro, ya que su esposo Germán Antonio pienso que hizo todo lo que pudo por ella, le tenía una devoción increíble a esta mujer; pensó en todo lo que era mejor para ella por eso la envió a un centro de rehabilitación, se nota a leguas que Germán aunque no es el tipo de personas que recurre mucho a los temas emocionales hasta dejó sus negocios un tiempo para viajar y dedicarle el tiempo completo a su esposa, lo cual me pareció una de las muestra de amor más grande que pudo hacer este hombre, además que eligió una ciudad donde nadie los conociera para tener el tiempo solo para ella.

  • Fina Garlin dice:

    Disfruté mucho leyendo Primavera en Berlín.
    Me encantó Eloisa, dedicada a su familia, entregada a su esposo. Al casarse sus hijos, y llegar a esa edad en la que se tiene tanto tiempo para estar con uno mismo, conoce a Alberto Luigi, se cruzan los dos en un momento importante de sus vidas.
    La personalidad de Alberto Luigi única en su estilo, muy auténtico.
    Pienso que hay mujeres que sueñan con tener un affaire en sus vidas, al más puro estilo de Primavera en Berlín.

  • Gustavo Moser dice:

    Querida Gisela, me encantó tu pequeño libro, pequeño por el tamaño, de magnífico mensaje y contenido, me quedé con las ganas de saber más acerca de estos personajes, sin embargo creo que eso es lo interesante, cada quien fabricará el destino que crea.

    La descriptiva me encantó, vi cada lugar y cada momento magníficamente.

    Lo que más me llamó la atención fue la vivencia del deseo con la conciencia, con el elemento pudor en el medio, metido entre los dos. Deseo que dominó a la conciencia, y el pudor hizo muy intensa la vivencia , tanto que después, la conciencia cargó con la inmensa culpa de haber sentido un deseo que no pudo contener. El pudor le dio una intensidad no vivida, probablemente porque la protagonista nunca había sentido ese deseo prohibido, imparable, que le dejó una herida contra sus principios.
    El Pudor es la sal de la comida, la almohada de la cama, el pudor hace intensa la relación. Sin pudor, lo mecánico, elimina la intensidad y el sentido del amor “sentido del Amor, no del Humor”.

  • Ada dice:

    Quiero decirle muchas cosas, entre ellas: qué bueno que me tomó en cuenta para que yo supiera de lo bien que escribe! Qué sabroso y agradable es leer un buen tema. La palabra felicitaciones se me hace pequeña para expresarle lo bien escrito y coordinado que me pareció su libro. Sentí el sabor agridulce de la chica y aprendí que ser feliz no es tener apellido y dinero. Se me hace la boca grande para desearle que sigan los éxitos y que quiero leer otros. Dios la siga llenando de sabiduría.

    Ada.

  • Aitor Muñoz Espinoza dice:

    Terminé de leer Primavera (en Berlín) en Mérida y la disfruté mucho. Tengo mucha curiosidad por saber cómo te nutriste de recursos para “crear” los personajes. Pienso que los dotaste de una vidas muy particulares y muy bien tejidas. La fluidez de la narración (la textura y el curso de la escritura) me gustó mucho por su limpieza, sus guiños sutiles y su finura.

  • Terminé de leer tu novela, bien escrita y sugerente, pues su «no decir» dice mucho. El capítulo en que Eloísa enloquece tiene un equilibrio muy bien logrado, pues no desborda la perturbación ante el lector. Creo que el ritmo es creciente en intensidad e interés hasta alcanzar un cierre excelente. Puede gustar o no, pero algo es inobjetable: el dominio alcanzado en la escritura.
    ASB

  • Felipe Márquez Brandt dice:

    Te escribo unas líneas para felicitarte por tu breve novela, la leí como un muy sabroso bocado. Es fluida y expresiva, muy parecida a ti.
    Mariela tiene razón, el erotismo sucede con fluidez e impregna a Luigi y Eloisa.
    Un beso Felipe S.M.B.

  • Augusto Ortiz dice:

    Mucho éxito. Estuve en la presentación del libro en el Trasnocho y compré la novela. La leeré y luego volveré a escribir. Por cierto, fabuloso diseño. Atte., A.O.

  • Ita dice:

    No es una historia de amor sino de dolor. Interesante como la locura puede ser causada por la represión, cierto.

  • Jesús Torres dice:

    Hace poco terminé de leer su nueva novela “Primavera en Berlín” y, una vez más quedé maravillado por la exquisita sencillez en el trato que le da a la historia. Eso sin contar el pulcro manejo del lenguaje, cosa que conduce al lector dentro de esa realidad particular, con rasgos victorianos, elegantes y conmovedores.

    Leí sin detenerme, dejándome llevar por el sutil cauce de los acontecimientos, a pesar de que soy más bien un lector de novelas y relatos oscuros.

  • Ziccarelli dice:

    ¡Qué hermosa tinta llevas en tus venas! Me siento en Egipto con tu prosa transparente y cálida…

  • Sofia Guzman dice:

    Me encanta recorrer el internet y encontrar paginas tan agradables como esta. Felicitaciones y mucho exito! Buscare los libros para leerlos

  • Karina dice:

    Me llama mucho la atención el titulo :) Ojalá pueda ir :)

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