La cena

La cena | 2009  |  Editorial Ex-Libris

La cena, novela con la que Gisela Cappellin debuta como narradora tras el éxito de su libro de poemas Sicalipsis (2007), más que la historia de un banquete íntimo es la de seis soledades que una noche coinciden en el lujoso ambiente de un apartamento caraqueño. Escrita con cálida pluma y meticulosidad para el detalle, el lector se sentirá un convidado más de una noche entrañable.

Adriana Villanueva | Mayo de 2009
◊—◊—◊—◊—◊—◊—◊

Cuando un lector abre La cena llega en una primera lectura, cuando solo faltan treinta hojas para llegar a su culminación, no puede dejar de expresar en su intimidad de leyente: esta novela corta es preciosa, demasiado; su autora, poeta con palabra propia, en este su primer trabajo de ficción, es sin duda una narradora, no cabe duda. Y ese mismo lector también piensa: hay mucho que decir de esta larga historia, son muchas las ideas que merodean la imaginación al pasar de una página a otra…

Al entrar en La cena de Gisela Cappellin con lo primero que nos topamos es con la exquisita sensibilidad de su autora, la cual ha hecho de esta noveleta una obra sugestiva, finísima, hondamente delicada, escrita en pulido estilo, cuyos personajes están descritos con precisión y profunda penetración, es por ello que son veraces…

Roberto Lovera De-Sola (Reseña de La cena | Junio de 2009) |            Ver reseña completa publicada en el portal Arteenlared.com
◊—◊—◊—◊—◊—◊—◊

Ver Permiso o perdón (Crónica escrita por Adriana Villanueva en su blog Evitando Intensidades)

§ 24 respuestas a La cena

  • N.M. dice:

    Muy grata la lectura de  La cena. 

    Sería un poco largo tratar de explicarte por aquí todo lo que vi en cada personaje, las similitudes con los silenciosos lectores, y las escenas que describes, aunque creo  relevante y que engloba la sensaciones que me causó leerlo, que bajo palabras sencillas y eventos cotidianos, se pueden explicar tantos y complejos sentimientos que cargamos los seres humanos encima, y que tu, en cortos relatos los exhibes divinamente.

    Te felicito y admiro por  poder expresar lo que circunda y contiene una reunión, en particular, una cena para amigos queridos, logrando transmitir ese algo que “salta” de tí, que tienes, que es la autenticidad.

  • humberto dice:

    felicitaciones a gissela, por esa extraordinaria pluma, que dios le bendiga…

  • I. Guinand dice:

    Disfruté de las descripciones detalladas, del ambiente de gusto y de buenas costumbres, pues la mayoría de las representaciones artísticas de este país sólo reflejan la marginalidad y el hampa.

  • A. Vegas dice:

    Me divertí mucho, sobre todo, me reí con Corina despechada, guardando la ropa y moviendo las caderas al ritmo de sus canciones. Al terminar de leer tuve la sensación, más que haber leído un texto, de haber escuchado una música.

  • L. Alamo dice:

    No se oye la voz de Gisela sino otra, desconocida, que narra. La novela tiene como finalidad mostrar una era y ésta lo hace.

  • C. E. Martínez dice:

    Es un claro retrato de diferentes personajes caraqueños .

  • Yolanda Ramón dice:

    Me sentí muy conmovida por la tristeza que me produjo la sensación de Irene tras la muerte de sus padres, el no tener a quien rendir cuentas de sus acciones y también por su devoción a la Virgen del Carmen.

  • F. Pacanins dice:

    Una novela elegante.

  • M. Salazar dice:

    Se ve el carácter pedagógico de la autora: sirve para enseñarle a la gente de ahora cómo se debe comportar; además Doménico me pareció muy atractivo.

  • L. Gonzalez dice:

    Al final me provocó tirarle el libro a la autora por la cabeza. Todos los personajes van soltando poco a poco sus miserias, muy coherentemente mas, cuando está a punto de terminar, surge una Corina feliz. Claro ella se salva a cuenta de ser escritora.

  • R. J. Lovera dice:

    Cada personaje intenta superar la soledad a su manera (con frivolidades, con actos de rebeldía, haciendo ejercicios o a través del arte). Irene se esfuerza y lo logra a través de la amistad.

  • A. Mercxs dice:

    Me pareció agradable, pero no creo que le guste a los hombres.

  • G.G. Ruiz dice:

    Leí la novela: senti que la cena fue muy corta y que al final no pasa nada.

  • C. Paoli dice:

    Quedé preocupada por Sandra, me angustió que no se haya vuelto a levantar.

  • Elsa Montes dice:

    Cuando leí la novela se me abrió el apetito y tuve que ir a comer algo.

  • Yolanda Pantin dice:

    Querida Gisela,
    Quería decirte que ayer leí la novela de un tirón y me gustó mucho.
    recuerdo que la noche que conversamos hablamos de la estructura que te te habías planteado y es verdad que es sencilla y muy eficiente! 
    la novela tiene tensión y el lector queda siempre en suspenso de lo que pueda suceder. 
    Cada personaje habla por sí mismo en sus acciones, en lo que hace y deja de hacer. haces un retrato delicado de cada de uno de ellos mostrando las distintas aristas de la clase alta en nuestro país. me conmovió mucho irene por su deseo de romper el cerco alrededor de ella.
    De los personajes me gustó que no quedara claro el final de sandra. el caso es que su marido la ignora. excelente retrato de un matrimonio por conveniencia!
    Bueno, quería adelantarte estas lineas
    te felicito!
    un abrazo

  • Christianne Van Den Branden dice:

    FELICITACIONES POR TU NOVELA!!
    ACABO DE TERMINARLA! FUÉ MUY GRATA!!; DIFERENTE A TODO LO QUE HE LEÍDO  ULTIMAMENTE. ME SORPRENDIÓ LA COMBINACIÓN DE SIMPLICIDAD  DEL TEMA, Y EL ALCANCE E  INTIMIDAD DEL CONTENIDO.
     
    ESTÁ MUY BIEN ESCRITA, RECONOCÍ EN ELLA UNA CUALIDAD (EN MI OPINIÓN) NOTABLEMENTE DIFICIL DE CONSEGUIR: LA  DE SÓLO MOSTRAR, CONTAR?… SIN ADJETIVOS Y CON BELLEZA LOS SENTIMIENTOS QUE MOTIVAN INTERNAMENTE A LOS PERSONAJES SIN QUERER CREAR EN EL LECTOR NINGUN PREJUICIO ACERCA DE SUS PERSONALIDADES
    ¡¡ME ENCANTÓ!! ¡¡ESPERO CON CURIOSIDAD  LA PRÓXIMA!!!

  • Diana Sainz dice:

    Estaba por escribirte para comentarte que terminé de leer tu novela y que me gustó muchísimo. No sólo tienes el don de la frase certera -encuentras cómo decir cada cosa con la palabra que lleva, cómo describir con el adjetivo insustituible- sino que sabes adherir a esta virtud el argumento hermoso: la parábola de unos seres que en medio de su soledad, de sus desdichas, de su extrañeza son capaces de encontrar una vía de escape en los accidentes más anodinos, esos que cotidianamente nos pone la vida y uno deja pasar. Optas por narrar pocos eventos para centrarte más en labrar tus personajes y lo logras muy bien (sobre todo las mujeres): en ellos te encuentras tú, pero también yo y seguramente cualquiera que camine por ahí, porque son de carne y hueso. Ellos viven en la desesperación callada, al principio están llenos de carencias, pero tú los conduces hasta un punto donde, a pesar de todo, la vida se les antoja más noble, más fácil de vivir. Y para mí es como si nos dijeras que sin importar quiénes somos, ni los problemas que tenemos en el último minuto, a todos se nos da un respiro. Qué metáfora tan necesaria para quienes andamos por el mundo medio perdidos. Como lectora y amiga te animo a seguir escribiendo. Todo las horas que leí estuve pensando en cuánto me hace falta encontrar, como tú, la forma de sacar fuera mis ideas y mis sensaciones. Así que gracias por eso. Estoy por empezar tus poemas, no he leído ni una línea pero estoy segura que volveré a encontrar en ellos la sensibilidad que te caracteriza.
    Te mando un beso grande,

  • Aitor Muñoz Espinoza dice:

    Desde el día en que me regalaste un ejemplar de tu libro, lo he leído ininterrumpidamente —unas páginas cada noche— y en la noche de ayer lo terminé. Quería darte las gracias por regalármelo y felicitarte por la buena estructura, el perfecto cierre final y sobre todo por la gran sutileza y agudeza con que fuiste tejiendo las historias dentro de la historia. Me entretuvo y sorprendió muchísimo, pero sobre todo, me encantó la habilidad para describir tan sofisticada y claramente muchísimos de los matices de escenarios, objetos, sensaciones y percepciones de los personajes.
    ¡Qué bueno! y nuevamente, gracias por La cena.

  • Marcela Albahari dice:

    Leí tu libro “La cena” y quería comentarte lo siguiente:
     
    Primero, te felicito, porque pienso igual que tu personaje Corina: “Es muy difícil el trabajo de escribir, requiere mucho tiempo para la instrospección y el repaso”. Así que, el hecho de concluir este trabajo que te hace debutar como narradora, ya encierra en sí mismo todo un logro.
     
    Se evidencia un tremendo conocimiento del tema gastronómico, del protocolo, la etiqueta y el manejo doméstico en general, con lo que le imprimes, a mi parecer, un sello bien femenino a este trabajo. Y, desde el punto de vista de la escritura, hay un rico uso descriptivo, sin restricciones.
     
    Es grande la expectación que consigues en los capítulos previos al día de la cena, mientras leía quería llegar ya al momento del gran “evento”, al encuentro de estas seis ¿almas solitarias?. Por eso te confieso que ese capítulo (el dedicado a la cena), me dejó con ganas de que fuera un poco más extenso, esperaba no se qué exactamente, tal vez una reflexión en voz alta de la anfitriona, Irene, del por qué se había decidido a organizar una cena en su apartamento con gente que no se conocía entre sí, y a la que ella tenía tanto tiempo sin ver. No se, tuve la sensación de estar saboreando un rico postre que se me terminó muy rápido. Posteriormente, creo que es Corina quien refleja en mayor medida, el impacto que la cena pudo haber causado en estos personajes. Asumo, que es así como ocurre realmente en la vida: Un mismo acontecimiento toca de distinta manera nuestras vidas, dependiendo del momento que estemos viviendo.
     
    Gisela, disfruté mucho de “tu cena”, fue de verdad todo un privilegio y un placer acceder a sus páginas. Espero que sigamos en contacto, y nuevamente te felicito por tan “deliciosa cena”.
     
    Un abrazo,

  • Helena Arellano dice:

    Querida Gisela,

    Ya supe que tienes el mantel planchado, la vajilla limpia de polvo y los cubiertos pulidos. Te felicito. Deseo que la comida te quede impecable, que ningún comensal se te rasque y nadie te rompa una copa (tan difíciles de reemplazar). Por mi parte, aunque este lejos, encenderé una vela…ni muy alta, ni muy baja, a media altura, porque lo más bello de una mesa es apreciar el brillo en las miradas de aquellos que la comparten. Lucirás radiante lo sé y lamento perderme esa chispa que destellarán tus ojos. Desde ya, puedo verla, me emociona escribirte y me da nostalgia no haber regresado aún. Pero en fin, siempre me sucede lo mismo, los afectos me llaman y la ciudad me produce desasosiego. Entre una cosa y la otra me he ido quedando, por ver a mi sobrina en España, ahora por celebrar el cumpleaños de una muy querida amiga de la universidad…de pronto son puras excusas para no afrontar el caos de nuestro trópico malquerido.
    Un beso grande.

  • Eglee Medina dice:

    Queridísima Gisela: comienzo por decirte que me encanto compartir contigo y “cenar” a través del pensamiento, degustar y decantar tal diversidad de emociones. Tu libro es una belleza, cargado de simbolismo y arquitectura. Pareciera un disparate mencionar la arquitectura, sin embargo esta repleto de ella. Componer, estructurar, armar, equilibrar, balancear, proporcionar un texto, es hacer altisima arquitectura, unificar una trama a traves de un hilo filo y sutil es hacer  arquitectura, proyectar desde lo simple lo complejo es hacer arquitectura. El color del encaje de la portada que engalana tu libro, es perfecto para mi, ese color verde fusion del azul del cielo y el amarillo de la luz, es hermosisimo, representacion atinada del encaje fino y sutil que tejemos con el alma haciendo el camino, encontrando el buen camino que nos conduce a descubrir, comprender y encontrar la verdadera y unica respuesta………………DIOS. Recibe un abrazo inmenso y termino repitiéndote que el libro es una belleza como tú. Y de verdad muchísimas gracias, por usar el don de la palabra para contribuir a enriquecernos el alma.
    Abrazos.

  • Marina Gasparini dice:

    Fue lindo volver a ver de nuevo el ambiente, los manteles y los vol-au-vent que están en tus páginas, todo eso y ese más que tu conoces y no nombras forman parte de una vida de mi infancia. Encontrarme de nuevo dentro de ese mundo me hizo sonreír más de una vez. Te confieso que cuando llega el momento en que llegan los invitados a la cena y en pocas páginas y sin mayores tensiones, ésta pasa sin pena ni gloria, me pregunté porqué era éste el título de tu novela. Y a lo mejor, pensandolo mejor, es justamente por eso: una cena entre personas ‘dispares’ con poco que compartir y viviendo una vida circunscrita en la repetición y el fastidio de lo ya conocido, pero sin la fuerza o la voluntad de intentar que las cosas tomen otro rumbo. La cena, ¿a cuántas de esas cenas no hemos asistido en nuestras vidas?. Lo que en el pasado fueron modos de un ritual social, hoy en día, sin ritual que los sostenga, logran sólo poner en evidencia la profundidad de la desazón y vacío de los personajes.

  • Alejandra M. González dice:

    Tuve la oportunidad de leer “La Cena” hace unos meses y me encantó. Intentaré seguirle la pista a las próximas publicaciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s